
Tal como sucedió a lo largo del día 1 del Gillmanfest Carabobo 2008, cuando a Testament lo tocó salir a escena lo hizo en el horario pautado.
Lo que había sido una ilusión en años anteriores, esta vez se hizo realidad. Testament vino a Venezuela y se presentó en el festival de rock más grande de la historia de nuestro país. Una cantidad inmensa de gente pudo verlos en vivo sin tener que pagar ni un bolívar.
Y es que la espera valió la pena, pues parece ser éste el mejor momento para ver en vivo a esta banda. Hace un mes lanzaron el disco que, según sus mismos integrantes, es el mejor de toda su carrera.
Chuck Billy se impuso en la tarima por su tamaño, su fuerza y su característica voz, que está intacta a pesar de 20 años de trayectoria y de haber atravesado una enfermedad que casi lo sacó de la escena musical.
La banda californiana de thrash metal ofreció un espectáculo completo con buen sonido y buena iluminación, que mantuvo al público activo todo el tiempo. El estadio estaba a reventar.
Eric Peterson (guitarra), Alex Skolnick (guitarra) y Greg Christian(bajo) mostraron también un dominio impresionante del escenario, interactuando entre ellos y también con sus seguidores.
Por su parte, Paul Bostaph (batería) confirmó en vivo lo que ya había dejado en evidencia en el disco “The formation of damnation”: su presencia en la banda renueva su fuerza y su vigencia. Testament sigue siendo vanguardia en la movida del thrash. “More than meets the eye” y “Henchman ride” causaron tanto impacto como los viejos éxitos.
El clímax de su presentación fue cuando, en medio del tema “The Preacher”, Billy bajó del escenario y caminó entre el público, a través del pasillo que conecta la tarima con la torre de control de sonido.
El cierre fue igualmente impresionante. En medio de “Disciples of the watch” Chuck Billy invitó a los presentes a cantar con él. Las instalaciones del Polideportivo Misael Delgado retumbaron. Final de película.





